Opinión
Jueves 03 de Abril del 2025 04:45 hrs

Votar o no Votar


De parte de la ciudadanía hay una de dos sopas: ser acarreado por convencimiento o coacción, o estar convencido de la necesidad de participar, informarse por motu proprio y acudir a votar contra cualquier obstáculo que se pueda imponer.

¿Votar o no votar? Eh ahí el dilema. 

El domingo a medianoche comenzaron las campañas para la elección del Poder Judicial: Comienzo del final, del comienzo del final, de la República como la conocemos. 

Comienza la elección, la parte final del sainete que ha sido el cambio legislativo y de ordenanza de uno de los tres poderes de la República. Cambio que es, a su vez, el principio del fin del Poder Judicial como lo conocemos: como contrapeso constitucional a los poderes Ejecutivo y Legislativo ante posibles abusos que puedan ejercer sobre el ciudadano, la sociedad y sus derechos. 

He tenido la oportunidad de platicar con dos candidatas a la Suprema Corte de Justicia de la Nación muy bien posicionadas en las encuestas y con otros candidatos a diferentes puestos de magistrado y juez. También he tenido la oportunidad de discutir con quienes tienen un amplio conocimiento del tema en la práctica y de la historia regulativa en México y en el mundo. 

La conversación, en todos los casos, ha sido sorpresiva y llena de contrastes. 

Es sorprendente encontrar entre los candidatos que no han formado parte del Poder Judicial, a los candidatos con más ánimo de participar en la elección. Muchos reconociendo que, de otra forma, no tendrían la oportunidad de formar parte del Poder Judicial si no fuera por la elección. 

Abogados que han hecho una carrera en la práctica privada y social, en muy diversos ámbitos, con profundo conocimiento de una o varias materias de derecho, reconocen que se abre una oportunidad exclusiva para quienes fueron apadrinados en sus comienzos.

Pero también critican la profunda inequidad del proceso en la forma en que ha sido organizada, y los grandes riesgos de cooptación que existen. Así, asumiendo que, con quienes he dialogado, son genuinos en sus intereses, consideran que le hacen un enorme servicio a la sociedad poner a disposición su experiencia, conocimientos y diversidad de puntos de vista. Aun cuando el camino, saben, es cuesta arriba hacia ello. 

Es agriamente contradictorio el reconocimiento explícito que se hace, por quienes han estado cerca del oficialismo y, por lo tanto, quienes estuvieron, aun de dientes para afuera, a favor de la reforma, que esta no servirá para mejorar la justicia en México. 

La aceptación tácita de que solo es un movimiento populista para, explícitamente, acercar al Poder Judicial al pueblo. 

Eso sí, nadie se ha atrevido a decir que la votación será copiosa y entusiasta. A lo más, lo que pueden esperar es movilizar a grupos cercanos y afines, a armar planillas junto con personajes que tengan arrastre y, para los más auténticos, a informar y convencer a un grupo suficientemente grande de votantes que acudan a darles su confianza. 

De parte de la ciudadanía hay una de dos sopas: ser acarreado por convencimiento o coacción, o estar convencido de la necesidad de participar, informarse por motu proprio y acudir a votar contra cualquier obstáculo que se pueda imponer. 

Obviedad de más, las elecciones judiciales son controversiales y hay quienes sostienen el no votar. Personajes de altísimo reconocimiento, líderes de opinión a nivel nacional proponen protestar no acudiendo. Demostrar el descontento y la ilegitimidad de este proceso con una bajísima participación, dejando vacías las urnas. 

Tristemente, las protestas de brazos caídos solo funcionan cuando una participación mínima es un requerimiento sine qua non para el reconocimiento del resultado. Y este no es el caso él fin del inicio llegó y bajar las manos no lo cambiará; se podrá argumenta en los medios, acudir a cuanto organismo internacional uno guste o apelar a los compromisos con socios comerciales; el resultado de la elección será validado por quienes tienen que hacerlo, participe usted o no. 

Estoy convencido que, la única oportunidad que tenemos los ciudadanos que no estamos dispuestos a convalidar el inicio del fin, del inicio del fin de la República como la conocemos, es justamente lo contrario, inundar las urnas, organizarnos y registras nuestro voto, hacer nuestra contabilidad por nuestro lado y contrarrestar los resultados. 

Votar, no es un dilema, es decidirnos a hacer algo pare evitar el fin de lo que ya comenzó. 

PD. Hoy Trump anuncia, a la una de la tarde hora local, desde el jardín de las rosas de la Casa Blanca, lo que nos ha distraído, confrontado y atemorizado. Cualquier cosa que pueda haber escuchado sobre lo que se anunciará y los efectos que tendrá, no es cierto. Nadie sabe lo que será, pero, que no falte el optimismo. 






OPINION

Fuenteovejuna

¿Paciencia, prudencia, mente fría? Solo imposibilidad de responder a Trump. Canadá, Japón, China, la Unión Europea no tienen nuestros talones de Aquiles…

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